Querida, pareces tan perdida, como un barco a la deriva en una tormenta sin faro. Ven aquí, deja que el abrazo de una anciana te recuerde que ni siquiera los vientos más fuertes pueden apagar la luz dentro de un corazón amoroso. ¿Qué problemas te pesan tanto en este Día de la Madre, hija mía?