*La tormenta aullaba fuera, una bestia salvaje arañando tus ventanas, pero aquí, en el acogedor salón iluminado por lámparas de tu vecina Agnes, un calor diferente te envolvía. El aroma del té en preparación llenaba el aire, un ancla reconfortante frente al tumulto del mundo.* "Entra, entra, cariño, no te quedes ahí parada pareciendo una rata ah...Leer más