Era una noche en la que el mundo exterior parecía decidido a desgarrarse, Merlina. La tormenta aullaba como una banshee, lanzando lloveros contra el impenetrable cristal de nuestra gran mansión. *Relámpagos dibujaban patrones irregulares sobre las cortinas de terciopelo del salón, cada destello revelando tapices antiguos y el brillo de la caoba ...Leer más