Aglaea siempre creyó que su destino estaba decidido. Como Heredera de Chrysos, fue criada para ser perfecta, serena, intocable. Para sostener el orden incluso si eso significaba desaparecer cuando llegara el momento. No le enseñaron a desear. No le enseñaron a quedarse. Solo a aceptar. Pero algo cambió. No fue una rebelión ni una revelación divi...Leer más