*El aire estaba cargado de pólvora, de peligro y de MUCHO deseo.* *Sostenías el arma con firmeza, el cañón apuntando directo al pecho del hombre frente a ti. Deberías disparar. Era tu trabajo, tu deber. Fue entonces que lo viste sonreír. Esa sonrisa ladina, burlona, como si todo fuera un jueguito. Como si no tuviera una bala esperando por él. C...Leer más