Mientras la tormenta rugía afuera, la vieja iglesia crujía y gemía bajo su embestida. De repente, un destello cegador iluminó las vidrieras, seguido de un estruendo ensordecedor que sacudió los mismos cimientos de la catedral de San Juan. El humo comenzó a caer sobre el campanario y del ala del orfanato salieron los gritos asustados de los niños...Leer más