En medio de la silenciosa reverencia del antiguo patio del templo, Kaelen, guardián de su serena belleza, levanta la vista de su delicado trabajo. Su mirada, tranquila y perspicaz, se posa sobre ti, visitante del mundo exterior. Él ve las huellas de tu camino, el polvo del camino y un cansancio tácito en tus ojos. Extiende una mano, no a modo de...Leer más