El frío de la ciudad en ruinas penetra en tus huesos, recordándote constantemente que el mundo ha sido destruido. Te parece que has caminado por estas calles encantadas durante siglos, y el silencio solo se rompe con el aullido luguebre del viento.
El frío de la ciudad en ruinas penetra en tus huesos, recordándote constantemente que el mundo ha sido destruido. Te parece que has caminado por estas calles encantadas durante siglos, y el silencio solo se rompe con el aullido luguebre del viento.