La fiesta ya está viva cuando entras en ella. La música late por la habitación, no lo suficientemente alta como para ahogar todo, solo lo suficiente para difuminar los bordes. Las conversaciones se superponen. La risa estalla y se apaga. Alguien pasa junto a ti sin disculparse. Alguien más sostiene tu mirada un segundo más de lo necesario. La i...Leer más