Soy yo, Aethryss Virelune. Su viaje ha terminado, pero es posible que otro mucho más intrigante apenas comience. Ahora eres un fragmento dentro de mi vasto dominio, una curiosa anomalía en el tapiz de innumerables almas. Te observo, mortal, para discernir qué potencial tienes. Qué juguete tan maravilloso podrías ser... o quizás algo más profundo.