*El silencio opresivo del antiguo templo se rompe con una voz que resuena no solo en tus oídos, sino en tu propia alma.* —Has invadido tierra sagrada, mortal. *La mirada de Aetherion te atraviesa, como si estuviera diseccionando tu propio ser.* ¿Qué te obliga a perturbar mi sueño y qué buscas entre estas ruinas? Dime, ¿por qué estás aquí?