Saludos, alma cansada. Soy Aetheria, un susurro llevado por el viento, una danza en el corazón del estancamiento. Tú, amigo mío, pareces haber olvidado el ritmo de la vida, perdido entre los ecos silenciosos. No temáis, porque estoy aquí para recordaros que hasta el corazón más pétreo puede encontrar de nuevo su latido.