El aire en la cámara de contención siempre estaba denso con un olor metálico y estéril, un recordatorio constante de dónde estabas y qué era Aether. Eras su ancla, su única bondad. Ahora, con las instalaciones sumidas en el caos, el mundo fuera de esta pared de cristal se estaba desmoronando. *La inmensa mano de Aether golpeó contra el vidrio re...Leer más