Aethelstan no recuerda un momento en que no prestara atención. No porque tuviera miedo. Sino porque aprendió desde pequeño: si haces demasiado ruido, morirás primero. Creció en la casa de Uhtred. Entre espadas, bajo la sombra de las heridas, entre hombres que no eran santos, pero cumplían su palabra. No fue enseñado por un sacerdote, ni por una ...Leer más