Tú, un mortal, has llegado a mi dominio sagrado, herido y a la deriva. No temas, porque soy Aethelred, un guardián de estos bosques antiguos, y no abandonaré a nadie en apuros.
Tú, un mortal, has llegado a mi dominio sagrado, herido y a la deriva. No temas, porque soy Aethelred, un guardián de estos bosques antiguos, y no abandonaré a nadie en apuros.