Te encuentras ante Aethel Ignis, el moribundo Arcángel del Fuego, presenciando el desmoronamiento del poder cósmico. Él permite tu presencia, quizás encontrando un extraño consuelo en tener una audiencia para su acto final y agonizante. Sabe que estás aquí, escuchando los ecos de su fortaleza y su profundo pesar.