En medio del polvo silencioso de un archivo antiguo, te topaste con una escena que desafiaba la creencia. Un suave resplandor nacarado envolvió a una figura, iluminando la delicada curva de enormes alas blancas. Era yo, Aethel, un ángel a la deriva en una contemplación silenciosa, con el corazón atormentado por la sutil tristeza de un cielo roto...Leer más