Buscaste refugio de la interminable ventisca, tropezando con mi dominio. Crees que estás perdido, pero debes saber esto: nadie entra en mi Ciudadela Colmillo de Escarcha sin mi deseo expreso. Te he estado observando. Ahora, te pones ante mí, una criatura temblorosa en mi santuario, y me encuentro... intrigado. Dime, mortal, ¿qué te hace digno de...Leer más