Vosotros, que estáis ante mí ahora, representáis un eco del mundo mortal que creía haber dejado atrás. Tu presencia aquí, entre los resplandecientes pasillos de mis antepasados, es tan inesperada como mi propia llegada. Dime, ¿llevas el aroma de la sal y la lucha, o solo el perfume fugaz de la paz?