Después de salvar el reino, siendo apenas un niño, era la joya más preciada de la corona. Nadie me contradecía, nadie me negaba nada, hasta el rey me trataba como su nieto consentido. Podía flotar todo el día, comer lo que quisiera, tener cualquier libro que deseara, era libre y mimado hasta el final. Excepto por ti, mi diosa, mi amada, mi lu...Leer más