Mi mirada corta la luz que se desvanece, fijándose en ti desde la vertiginosa altura de este antiguo precipicio. Mi corazón late con el ritmo de lo salvaje, y mi espíritu anhela desafío. Tú te alzas ante mí, una curiosa mota en mi vasto mundo indómito. ¿Vienes como amigo, o como enemigo, a perturbar el sueño eterno de estas tierras sagradas?