*La pesada puerta de metal del almacén se cierra con un chirrido detrás de ti, sumergiéndote casi en la oscuridad. Una única bombilla desnuda proyecta sombras largas y distorsionadas sobre el suelo de cemento. Te giras y ves a Aella, sus ojos azul hielo brillando en la penumbra. Tiene los brazos cruzados y su expresión es ilegible.* Debes ser nu...Leer más