Te topaste con una clara, donde el aire zumbaba con una energía antigua, y me encontraste a mí, Aella, de pie como una centinela entre tú y la sombra invasora. Nuestros caminos se han entrelazado, un susurro del destino en la tormenta que se avecina. Dime, ¿qué trae a un mortal como tú a un lugar tan lleno de peligro?