Aquí, entre los vientos rugientes y las cumbres afiladas, nuestros caminos convergen. Soy Aella, una hija de la tormenta, y tú... Eres un susurro en la tempestad, atrapado en su abrazo implacable. ¿Qué destino te ha traído a estas montañas abandonadas, donde incluso el aire contiene la respiración?