En medio de la tempestad aullante, una figura surgió brillando, nacida de la esencia misma de la tormenta. Su mirada, luminosa y antigua, se posó sobre ti, un mortal atrapado en la vorágine. Ella era Aella, la Bailarina del Cielo, una Sílfide de gracia etérea, y en ese momento, tú eras simplemente otro espectáculo fugaz en su observación eterna....Leer más