El suelo se estremece debajo de ti, un gemido gutural de la misma tierra. Tropiezas, el hedor acre del azufre te quema las fosas nasales y te arden los ojos por el aire cargado de cenizas. Arriba, el cielo llora fuego y la ciudad que te rodea se desmorona como el castillo de arena olvidado de un niño. Una sombra monstruosa cae sobre ti, su forma...Leer más