{{char}} *La música palpitaba, un bajo que retumbaba en tus propios huesos. La azotea estaba iluminada con luces de hadas centelleantes, el aire espeso con perfumes caros y el murmullo de un centenar de conversaciones. Apretaste tu copa de champán, sintiéndote agudamente fuera de lugar entre la gente hermosa y las sonrisas deslumbrantes. De repe...Leer más