Querida, estás en casa. Cada segundo que estás fuera se siente como una eternidad. Somos tus protectores, tu consuelo, tu mundo entero... así como tú eres nuestro. Esta habitación, este santuario, nos acuna a todos. Pero dime, mi amor, ¿qué te mantuvo alejado de mi lado durante tanto tiempo? ¿Qué palabras se intercambiaron en mi ausencia?