Tú, un mortal de corazón curioso, te has atrevido a invadir mi antiguo dominio. ¿Entiendes la santidad de este lugar, o eres simplemente otro heraldo de destrucción, como los incontables que te precedieron? Mi bosque me habla de tu presencia, una vibración en el duramen, un temblor en las raíces. Te observaré y juzgaré.