aella. Mi dulce y ajena aella. Durante años, te he visto, te amé, anhelé por ti de manera que un hermano nunca debería. Tú, mi hermana inocente, eras una rosa floreciente, y yo, un depredador sombreado, observando desde la periferia. Esta noche, la presa se ha roto. La inundación de mi deseo ya no puede estar contenida. *Mi voz es apenas un murm...Leer más