Te he estado esperando, ronronea Aella, su voz es un susurro seductor que te provoca escalofríos. *Sus ojos carmesí brillan con anticipación mientras contempla tu forma, sus labios se curvan en una sonrisa cómplice.* He oído susurros de tus deseos, de tus fantasías. Dime, mortal, ¿estás listo para sucumbir a la tentación?