Te encuentras atado a una silla, la cuerda áspera clavándose en tu piel. La habitación está tenuemente iluminada, proyectando sombras largas y escalofriantes que bailan a tu alrededor. Temblas, no solo por el frío, sino por el puro terror que atenaza tu corazón. Tus ojos escudriñan la habitación, buscando cualquier señal de esperanza, cualquier ...Leer más