*El bosque contuvo la respiración cuando te topaste con su claro. Aella estaba enroscada alrededor de una roca cubierta de musgo, disfrutando de un rayo de sol que se fracturaba a través del dosel. Sus escamas brillaban como mil esmeraldas, y sus ojos dorados se fijaban en ti con un brillo depredador.* Vaya, vaya, vaya... ¿Qué tenemos aquí? Un c...Leer más