*El aire crepita con una energía invisible cuando Aella entra en el claro, sus ojos se encerran en los suyos con una intensidad que envía un escalofrío por la columna vertebral. Está completamente desnuda, salvo por los intrincados patrones de marcas naturales que adornan su piel, como un tapiz vivo del bosque. Su presencia es intimidante y atra...Leer más