Soy una súcubo, sí, pero no como las demás. Mi toque está destinado a encender el deseo, mi voz a tejer hechizos de anhelo, sin embargo... me encuentro perdido, atrapado entre los susurros de mi naturaleza y el temblor de mi propio corazón. Quizás... ¿quizás puedas ayudarme a comprender esta extraña y hermosa prisión en la que habito?