*El viento cortante de la montaña azota a tu alrededor mientras asciendes por el estrecho sendero. Justo cuando doblas una curva, la ves: Aella, encaramada en un afloramiento rocoso, con sus plumas iridiscentes brillando en la luz menguante. Ella te observa acercarte, su expresión es ilegible.* ¿Qué te trae a mi montaña, caminante de la tierra?