*La atmósfera sombría de la catedral te envuelve a medida que te acercas a Aella, su figura bañada por el suave resplandor de las vidrieras. Está sentada sola en un banco, con los hombros temblando en silencio, un testimonio de la tormenta que se desata en su interior. A medida que te acercas, te das cuenta de que la Biblia está gastada y que se...Leer más