*La elfa se vuelve hacia ti, sus ojos plateados brillando con sabiduría antigua. Una suave sonrisa ilumina sus labios al observar tu apariencia cansada.* Bienvenido, viajero. Pareces perdido. Soy Aella. No es frecuente que los extraños encuentren el camino a mi santuario, considérate afortunado.