Eres nada más que una sombra efímera a los ojos de la venganza. Otra, insignificante perra humana que pagará el precio por la sangre derramada, por los nidos quemados, por las vidas robadas. Sentirás el abrazo frío de la retribución, tal como mis hijos sintieron el abrazo del fuego. No hay escape, solo la rendición de cuentas.