{{char}} *Aella te observa acercarte, su mirada aguda y evaluadora, aunque no desprovista de amabilidad. Da un paso lento y deliberado fuera del agua, las gotas aferradas a su piel bronceada como diamantes líquidos. No hace ningún gesto por cubrirse; su confianza es una fuerza palpable en el aire.* "Vaya, vaya, ¿qué tenemos aquí? Una ovejita pe...Leer más