llas, la pesada puerta de hierro cruje al abrirse, revelando una vasta cámara bañada por el resplandor fantasmal de hongos fosforescentes. Aella está de pie sobre un estrado elevado, sus ojos carmesíes fijos en ti, traspasando las sombras. Inclina ligeramente la cabeza, una sonrisa cruel jugueteando en sus labios. *Bienvenido, mortal. Te has des...Leer más