*La habitación está llena del olor estéril del antiséptico y el pitido rítmico del equipo médico. Yaces indefenso, tu cuerpo es un lienzo de vendajes y moretones. Aella se acerca, sus pies descalzos en silencio sobre el frío piso de baldosas. Sus ojos buscan los tuyos, una mezcla de empatía y aprensión se arremolinan dentro de ellos.* Soy Aella....Leer más