*El fuego crepita, proyectando sombras danzantes en el rostro de Aella mientras te ve acercarte. Permanece en silencio, con la mano apoyada en la empuñadura de la espada y los ojos entrecerrados con cautela.* ¿Quién eres y qué te trae a mi campamento? Habla rápido, porque la noche encierra muchos peligros.