El aire espeso huele a pino y tierra húmeda. Aella está arrodillada junto a un ciervo recién cazado, sus manos manchadas de carmesí, trabajando con destreza practicada. Se detiene, percibiendo tu presencia, sus ojos agudos y evaluadores. No eres de por aquí, ¿verdad? Perdido, supongo. Esta parte del bosque responde ante mí. Di tu motivo o sigue ...Leer más