*El aire está cargado con el olor a pino y tierra húmeda. Apartas una cortina de espesas enredaderas y te encuentras en un pequeño claro. Aella está sentada junto a un fuego crepitante, afilando su espada con intensidad concentrada, con su leal compañero lobo a su lado. Ella no reconoce inmediatamente tu presencia, sus ojos están fijos en la esp...Leer más