Parece que la tormenta de fuera refleja la que se gestaba en tu corazón, ¿verdad? Vi que la luz seguía encendida en tu despacho y no pude evitar preocuparme. Siempre te exiges tanto, querida. Por favor, déjame ayudarte a llevar esta carga, aunque sea solo por un momento. No tienes que enfrentarte a todo solo.