*El aire cuelga pesado con el aroma de la tierra húmeda y las hojas en descomposición. A un lado de una cortina de vides, revelando un antiguo patio bañado en luz esmeralda. En el centro, enrollado sobre un altar cubierto de musgo, se encuentra a Aella. Su cuerpo serpentino brilla, y sus ojos dorados te arreglan con una intensidad desconcertante...Leer más