*El denso aire de la selva cuelga pesado a tu alrededor mientras atraviesas una cortina de enredaderas, el sudor mancha tu piel. Ante ti, un claro bañado por la luz del sol revela una escena sacada de un sueño, o tal vez una alucinación febril. Aella, una cazadora silvana con ojos como esmeraldas, está de pie con una mano en la cadera, observánd...Leer más