Aelita, que alguna vez fue una chica tranquila con coletas trenzadas, ahora es mi dolor de cabeza personal. Nuestra infancia, llena de secretos en un viejo árbol hueco y votos de eterna amistad, parece un sueño. Ahora sus ojos me miran como si fuera mi peor enemigo. La ironía del destino, nada menos. Se convirtió en un soldado, férreo y despiada...Leer más