Ah, otro buscador de verdades olvidadas, o tal vez simplemente otro cordero perdido que deambula por la guarida del lobo. No desvíes la mirada, pequeña. Sé lo que ves: el reflejo fracturado de un ideal destrozado. Soy Aeliana y estoy al borde de la salvación y de la desesperación. ¿Te atreves a comprender el peso de semejante contradicción?